“En este continente donde la Iglesia es una minoría, el desafío es apasionante”, agregó. Entre los países con mayor porcentaje de cristianos, se destacan Timor Oriental y Filipinas con el 93% de su población, y Líbano con 40%. Además, muchas de esas naciones han sido el origen de diferentes santos de la Iglesia Católica. Por ejemplo, los mártires de Indochina, en Vietnam; San Pedro Calúñgsod, San Lorenzo Ruiz y San Jacobo Kyushei, en Filipinas; San Andrés Kim, Santa Anna Pak Agi y compañeros mártires, santos Pedro y Águeda Yi y Seung-hun Yi, en Corea del Sur. “Lo que más me impresiona de Asia es la variedad de sus poblaciones, herederas de antiguas culturas, religiones y tradiciones”, destacó Francisco. “Debemos promover el diálogo entre religiones y culturas; es una parte esencial de la misión de la Iglesia en Asia”, remarcó. “Ya San Juan Pablo II había señalado que Asia fue el continente donde Dios decidió revelar y realizar su proyecto de salvación; pero hoy se nos presenta el inmenso desafío de construir un presente y un futuro de diálogo y paz”, sostuvo el P. Frédéric Fornos, SJ, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa y el Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ). “Por eso, pienso que el Papa decidió que trabajáramos sobre esta intención y pidiéramos por este gran continente, tan rico en culturas y tradiciones”, agregó.