Para eso necesitamos tener claros la meta y el camino ¿Y saben qué? Dios nos ayuda; en Jesús nos hace ver que la meta es ser felices, haciendo felices a los demás, en casa, la escuela, el trabajo y la comunidad ¿Cómo? Recorriendo el camino del amor, que es comprender, actuar con justicia, ser solidarios y pacientes, perdonar y pedir perdón. Así contribuiremos a construir una sociedad en la que se reconozca, respete, promueva y defienda la vida, la dignidad, los derechos y los deberes de todos, haciendo posible a cada uno, sin excepciones, vivir en paz y realizarse. ¡Hagámoslo! Y 2018 será para todos un año feliz. Que la Virgen María nos acompañe.